Analizamos el funcionamiento de las políticas de control de contenido en la plataforma propiedad de Amazon a partir de suspensiones a streamers que han sido polémicas los últimos meses.

Ser streamerno debe ser fácil. Entretener durante horas a miles o millones de personas, mantener una regularidad prácticamente diaria, exponer tu propia privacidad al gran público, y, además, tener en cuenta el copyright de las músicas que utilizas, no pasarse de la raya con el vocabulario, con el humor, con la vestimenta, y con todo un seguido de normas que, la gran plataforma por antonomasia de las retransmisiones en directo, Twitch, cada vez ha ido endureciendo más y que está generando el rechazo de parte de la comunidad.

Es lógico que una plataforma dedicada a la creación de contenido y que maneja audiencias tan brutales tenga políticas relacionadas con el control del contenido, para evitar discursos de odio, apología de las armas o la violencia, racismo, ataques a minorías, contenido sexual explícito etc. ¿Pero hasta qué punto la censura de Twitch coarta la libertad individual de la persona que retransmite? ¿Favorece la plataforma a los grandes streamers siendo más permisiva que con los más pequeños? ¿Pasa lo mismo con los juegos? ¿Los Grandes triple AAA son menos censurados que juegos indie de “autor”?

A lo largo de este 2020 ha habido diversos baneos en cuentas de twitch. Algunos bastante justificados, como por ejemplo el de un tal MrGolds, que en una trasmisión de Warzone mientras chuleaba ante su audiencia de unas 1.800 personas sobre lo bien que se le daba el Call of Duty, se podía ver perfectamente en el escritorio abierto una ventana de EngineOwning, un popular motor de hacks que permite hacer trampas en este tipo de jugos. Su cara al darse cuenta de que todo el chat está viendo como utiliza hacks es todo un poema.

Twitch bloqueó su cuenta unas semanas, ya que la plataforma en sus normas prohíbe cualquier actividad como engañar, piratear o manipular que le dé al propietario de la cuenta una ventaja en el multijugador. MrGold ha vuelto a stremear y declaró que él no hizo trampas, pero se ve que ahora a no juega a Call of Duty sino a World of Warcraft.

Otro caso es el de Carl Riemer, un streamer que decidió mostrar un arma en pleno directo y que además se le disparó sin querer, cosa que le podría haber causado una grave lesión a él o a alguien que estuviera en ese momento con él. Al final todo quedó en un susto, en una suspensión de la cuenta de Carl y su despido del equipo de eSports SoaR.

Recientemente la plataforma propiedad de Amazon ha endurecido sus medidas de control y filtro de contenido. Ha enfocado sus nuevas medidas a prevenir el acoso o la vejación a partir de la prohibición de ciertos términos que los streamers no se pueden soltar entre ellos.

A partir el 22 de enero los/as creadores de contenido no podrán llamarse entre ellos ni simp’, que vendría a ser como llamar a alguien tonto, ni tampoco Incel que sería como solterón sin éxito, o pringado, y tampoco se podrán llamar virgin, término que poca explicación necesita.

Estas nuevas medidas han enfurecido parte de la comunidad, que ya venía mosqueada por las exigencias con el CopyRight que la plataforma impuso hace unos meses para cumplir con las normativas de las discográficas. El resultado de este malestar se vio reflejado en un uso masivo justamente de estos motes Simp, Incel y Virgin.

Ante esta respuesta Twitch salió justificándose, diciendo que la plataforma no penalizará instantáneamente a los espectadores que utilicen términos y emoticonos ofensivos. Si no que parece que Twitch vigilará más de cerca las intenciones de los usuarios y evaluará el uso de estas palabras “prohibidas”. Según ellos, por sí solo, el uso de la palabra “simp” no dará lugar al baneo, pero el mismo término utilizado con la intención de acosar a un streamer sí que supondría una sanción.

Este es el ejemplo más reciente que tenemos sobre cómo funcionan las políticas de filtro y control del contenido en la plataforma de Amazon. Pero la decisión en sí de prohibir estas palabras o de querer controlar el acoso y la vejación no es lo que hace cuestionable la labor de Twitch en ese sentido, sino más bien la arbitrariedad o los cambios de rumbo bastante repentinos que han ido tomando estas decisiones, y el hecho que muchas veces no se aplican de la misma manera para todo el mundo.

¿El grande se come al pequeño?

Uno de los casos que se ha hecho más famoso es el de la streamer brasilera Tayhuhu quien fue suspendida de manera indefinida por qué su hija pequeña se coló en una de sus transmisiones, supuestamente de forma no intencionada, e interactuó con el chat mientras ella estaba unos minutos ausente recogiendo comida a domicilio.

La streamer brasileña Tayhuhu

Según las normas de Twitch “los servicios de la plataforma no están disponibles para personas menores de 13 años, y si la persona que aparece pantalla está entre los 13 y la mayoría de edad debe tener el consentimiento de sus padres o tutores legales”.

Está claro que Tayhuhu cayó en una infracción de estas normas, aunque fuera un despiste, y la streamer reconoció el error, pero pidió a la plataforma una rebaja de su sanción, y ahí es donde ha habido el problema.  

Según la streamer brasileña, Twitch no responde sus correos electrónicos ni sus peticiones de ayuday alega que las transmisiones en directo eran su trabajo y por tanto su única fuente de ingresos ahora que había conseguido una media de 300 espectadores cuando llevaba meses stremeando para unas 5 o 10 personas.

“Estoy temblando de odio, estoy llorando tanto, TWITCH TERMINÓ MI EVOLUCIÓN COMO STREAMER, tuve casi 300 visitas en vivo y crecí demasiado” Denunciaba Tayhuhu.

Tayhuhu también defiende que su sanción es mucho más dura en comparación a la de otros streamers más famosos. Como es el caso de MissBehavin quien fue suspendida por solo 3 días después de revelar contenido sexual explicito en la plataforma.  La streamer tiene actualmente más de 98.000 seguidores en la plataforma.

La brasileña no es la única que habla del caso de MissBehavin. Otra streamer, JustaMix, fue sancionada durante 7 días por propiciar insultos, según ella sin una intencionalidad hostil, y considera que su prohibición es mucho más dura que la que recibió MissBehavin para enseñar sus genitales en directo.

Indie vs AAA, ¿doble rasero?

Lo mismo parece ser que pasa en los juegos. Los títulos en los que aparecen desnudos aparentemente están prohibidos en Twitch. Pero recientemente salió Cyberpunk 2077, un juego con el PEGI 18 y en el que los desnudos y el sexo son habituales.

En su fecha de lanzamiento más de un millón de personas vieron a otros jugar lo nuevo de CD Projekt RED y se convirtió en el tercer juego más grande en Twitch. Solo empezar, creas tu personaje, y una de las características a escoger son tus genitales, pueden ser masculinos o femeninos y además puedes escoger el tamaño de los mismos.

Además, el título nos muestra un mundo hipersexualizado dónde los cuerpos son prácticamente mercancías. Según la política de Twitch “Los juegos que presentan desnudez, pornografía, sexo o violencia sexual como un enfoque o característica principal están completamente prohibidos”. Pero en el caso del juego de CD Projekt esto parece no cumplirse.

Cyberpunk 2077 permite censurar las partes íntimas de los personajes, pero su configuración estándar es sin esta censura.

Por otro lado, hay títulos como Cobra Club, del artista y desarrollador de videojuegos Robert Yang que están totalmente prohibidos. Yang es un artista y desarrollador de videojuegos sobre la cultura y la intimidad gay y en este Cobra Club hace simulaciones sobre penes.

En una entrevista en Motherboard Robert Yang declaró:

“Lamentablemente, no me sorprende que Twitch dé carta blanca a los streamers de CDPR y Cyberpunk 2077 para transmitir desnudez porque esto es en lo que siempre se han basado las políticas de contenido de Twitch: inconsistencia e hipocresía. Todas las reglas para diseñadores independientes gay como yo; cero reglas para los estudios AAA de gran éxito “.

Robert Yang

Esta fue la respuesta oficial de Twitch ante esta polémica:

Cyberpunk puede estar ahí siempre que el streamer progrese naturalmente a través de la personalización del personaje y no pase períodos de tiempo significativos enfocado en contenido sexual o desnudez.

Y Yang, y nosotros mismos nos preguntamos, ¿Cyberpunk no trata sobre temas como la desnudez o el sexo? Encontramos numerosos carteles publicitarios eróticos por todo NightCity, como por ejemplo el ya conocido cartel de una chica trans con el eslogan Mixitup, entre muchos otros. Está claro que el sexo y la desnudez forman parte del mensaje del título.

Con estas declaraciones Yang quiso dejar claro que su problema no es con CDProjekt ni con los constantes mensajes sexuales que aparecen en su nuevo título, sino con las políticas censuradoras de Twitch, que actúan, según él, con un doble rasero moralista y perjudica a los creadores que hablan sobre intimidad y sexualidad.

Y además, compara Twitch con las propias corporaciones del título de estética Cyberpunk:

“Si estás de acuerdo con el status quo de la moderación de contenido de Twitch, eres básicamente el lacayo corporativo prescindible y sin malicia en una historia cyberpunk”.

Robert Yang

Y es que este sesgo en la censura, como hemos visto al principio, también lo sufren en mayor medida las mujeres. Hace no mucho la streamer Quqco fue baneada durante tres días por hacer un cosplay de Chun-Li el famoso personaje de Street Fighter. Según Twitch fue suspendida por llevar vestimenta “demasiado sugerente”.

Podemos ver que el vestido le cubre absolutamente todo el torso y solo enseña la parte lateral de las piernas mediante un corte

Como denuncia Kotaku, no se trata de un caso aislado, y en los últimos tiempos se han dado varias situaciones como la de Quqco. A Bridgett Devoue la sancionaron con una suspensión de cuenta de tres días por “enseñar o involucrarse en contenido o actividades sexualmente sugerentes”La chica hace normalmente sus retransmisiones en pantalones cortos, escote y medias, aunque no realiza nada erótico. Y a Fareeha la suspendieron 90 días por hacer un vídeo en ropa de gimnasio.

Quqco y otras streamers se quejan de que estas censuras no nacen a partir de la política activa de la plataforma sino a partir de las peticiones y reportes de “grupos de presión” que quieren una plataforma solo con contenido gamer ortodoxo.

Es conocido que existen grupos organizados de trolls que realizan esta práctica, como por ejemplo Livestreamfail, un subforo de Reddit con 400.000 suscriptores en el que los usuarios suben momentos de los streams que violan la política de contenido sexual en Twitch esperando que entre todos puedan tumbar estos canales.

También ha surgido hace no mucho un grupo autodenominado como Anti-Boob Police (policía anti-tetas) que rastrea el directorio de la plataforma con el mismo objetivo. Y Según Fareeha también existe todo un submundo de personalidades de Youtube que desde plataformas como Discord saltan a acosar y trolear a streamers relacionados con la comunidad LGTBI y feminista.

Parece ser pues que el conflicto en Twitch es básicamente moral ¿es censurable que alguien entretenga mediante su sexualidad?

Las cifras dejan claro que muchas de estas streamers tienen un mercado y ofrecen voluntariamente un servicio con demanda. En lugar de permitir que cada cual elija qué tipo de entretenimiento quiere, con sus últimos movimientos. la plataforma parece decantarse por el lado de aquellos que consideran que jugar con el deseo es negativo.

Esto es algo que afecta especialmente a las mujeres, ya que todos estos baneos a creadoras de contenido contrastan con el hecho de que hay hombres en Twitch que pueden retrasmitir directamente sin camiseta sin sufrir ninguna sanción.  Todos celebramos el baneo de Donald Trump de esta y de otras plataformas, pero no es oro todo lo que reluce y las políticas de control de contenido de la plataforma de Amazon van mucho más allá de banear a un líder político que hace apología de la violencia.